Una pandemia dolorosa, original y oportuna

Estamos viviendo un tiempo doloroso, pero original y oportuno. Un simple “bichito” ha puesto al mundo patas arriba. Dicho de otra manera, nos ha puesto de rodillas. Nunca hemos visto una pandemia tan global.


En estos meses de confinamiento hemos tenido tiempo para reflexionar, pensar , orar, celebrar y leer todo aquello que tenía uno pendiente en la vida normal. En la vida comunitaria hemos aprovechado para orar y compartir más intensamente: retiro comunitario, vivir una Semana Santa en vivo, muy pegados a las víctimas, celebración comunitaria de la Eucaristía, oración diaria en el momento del “Angelus” a las 12h., pidiendo por las personas que sufren, por los médicos y enfermeras, por los servicios públicos, por los más vulnerables, por las víctimas… Todas las tardes a la 20h.salimos a los balcones y terrazas espontáneamente junto con todos los vecinos, para aplaudir a los sanitarios, fuerzas de seguridad del Estado… expresando nuestros sentimientos a través de una canción que se ha hecho popular: “Resistiré”. Canción de los años 80, del grupo “Duo dinámico”.
La solidaridad se ha hecho fuerte y brillante. Se han puesto en marcha, de forma espontánea, iniciativas de distribución de comidas desde las parroquias y centros sociales organizadas por asociaciones sociales y distribuidas por Caritas.


Volvamos al comienzo. Esta pandemia global ¿Qué nos está diciendo?. Por un lado, nos está diciendo cuánto es la fragilidad de nuestro planeta. Diríamos que nuestro planeta tierra se ha rebelado contra las agresiones humanas. Por otro lado, las guerras bélicas, comerciales y demás agresiones en este mundo, propiciadas y alentadas por los países ricos, nos están demostrando el camino tan erróneo de esta organización mundial.


Bendita pandemia que nos está abriendo los ojos, los oídos y el habla, para poder proclamar que otro mundo es posible, que otra organización mundial capaz de desterrar las potencias mundiales dominantes y sus “estructuras de pecado”, e ir hacia una fraternidad de pueblos y países, es posible. Esto no es nada nuevo. Ya se decía en los primeros años de nuestro siglo XXI.

“Otro mundo es posible” era el slogan que lanzó el Foro Social Mundial en Porto Alegre, cuyos principios y valores concuerdan totalmente con los principios y valores de la Doctrina Social de la Iglesia que, a la vez, añade que es necesaria una nueva autoridad mundial apoyada por todos los países, movimientos populares y sociedad civil (CV 67) . Por ello, las comunidades cristianas tenemos que dar ahí “el do de pecho”, “poner la carne en el asador”, sabiendo que “este tesoro lo llevamos en vasijas de barro para que todos reconozcamos la fuerza soberana de Dios y no como cosa nuestra” (2 Cor 4,7).


“Solo le pido a Dios que el dolor no me sea indiferente”, cantaba Violeta Parra. Yo añadiría: ”Solo le pido a Dios que “otro mundo es posible” no me sea indiferente”.


Ángel Macho, aa
Elche- España.


Foto: Manuel Peris Tirado en Unsplash

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