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Desplazados

Un sencillo gesto nos revela la historia de la violencia que por décadas ha vivido Colombia, con una de sus consecuencias más graves, el desplazamiento interno forzado. Jesús Abad Colorado, periodista colombiano, defensor de Derechos Humanos, ha plasmado en una serie de fotografías esta situación dolorosa de nuestro país. La imagen de una niña campesina, de siete u ocho años, llorando, aferrada a un árbol, es el símbolo de cientos de colombianos obligados a trasladarse de manera apresurada a otro lugar, poniendo en riesgo su propia vida, huyendo de una guerra injusta que se repite miles de veces hasta hoy, queriendo aferrarse a su lugar de origen, a su historia y a la vez sentir el dolor del despojo, de la ruptura de su vida, de su pasado, de un presente incomprensible y de un futuro incierto “luchando por sobrevivir en medio de entornos que les son extraños y muchas veces hostiles” (ref. ONU)


Los desplazamientos se han dado a lo largo de la historia desde los orígenes de la humanidad, salir de un lugar de “esclavitud” buscando un futuro en libertad, partir de contextos hostiles de manera libre y voluntaria hacia otro lugar que en lo posible se puede elegir, pasar de condiciones precarias a condiciones donde sea posible un “mejor vivir”. En el mismo contexto bíblico encontramos el acontecer de pueblos que peregrinan hacia una “Tierra Prometida”


Pero hay una migración, un éxodo de personas y comunidades dentro de un mismo país, que se conoce como Desplazamiento Interno. Es el queremos abordar y acompañar en esta edición. En palabras de la Corte Constitucional en nuestro país se trata de “una tragedia nacional que afecta los destinos de innumerables colombian@s y que marcará el país durante las próximas décadas” Son más de 8 millones de hermanos nuestros, “los humildes de la tierra” que en condiciones precarias han tenido que salir de improviso, con el sentimiento profundo del desarraigo, para defender su vida a causa del conflicto armado o del dominio de los que ostentan el poder económico, político del país.


Acercarnos a esta realidad dolorosa, implica “hacer memoria” de su origen, causas y consecuencias y desde ahí comprender en qué medida ha sido un proceso violento permanente y de larga duración que ha conducido, en lo que se refiere a los Derechos Humanos, a la vulneración de los mismos en personas, familias, comunidades rurales, indígenas, afrodescendientes, sectores urbanos marginados, en estado de indefensión, al asesinato de sus líderes sociales y de Defensores de DDHH que apoyan, defienden, protegen sus derechos. Junto con el desarraigo de la vida de sus pobladores, a lo largo del tiempo se desdibuja por las mismas causas esta riqueza de vida en biodiversidad de flora y fauna, de bosques y ríos, los derechos de la Madre Tierra, también afectada violentamente.


Pese a las leyes promulgadas que protegen a las víctimas, a la creación de instituciones del Estado y ONG nacionales e internacionales que velan por su cumplimiento no hay muchas soluciones precisas de protección. El aumento de inmigrantes venezolanos ha exigido al Estado centrar su atención en solucionar esta crisis humanitaria y las víctimas de desplazamiento forzado se sienten invisibilizadas. ¿Cómo seguir acompañando a este pueblo peregrinante en su dolor y su esperanza? ¿Cómo atender, desde nuestro propio contexto, el llamado del Papa Francisco para Acoger, Promover e Integrar a las personas obligadas a abandonar su hogar?


Recibamos con un corazón de discípul@s el dolor de nuestro pueblo colombiano unido al de muchos pueblos que en el mundo entero viven el mismo flagelo y presentémoslo al Dios de la Vida que sabemos “siente compasión y escucha su clamor” Exodo 3,7-10. Invoquemos juntos como Familias de la Asunción a nuestro Padre Dios:

¡!Venga Tu Reino, Señor¡! Tu Reino de Justicia, de Paz e Integridad de la Creación


Gloria Hilda Bohórquez Pinto. Comisión JPIC. Hermanitas de la Asunción-Colombia

Foto: : http://www.centrodememoriahistorica.gov.co/Fotógrafo:Juan Arredondo,2014 .Yamile Salinas Abdala.  Ana Karina Delgado,2015.  Francisco Vanegas Toro para el CNMH 2013  Fotógrafa: Natalia Botero

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