¿Cómo vive España la Pandemia del Covid 19?

No me atrevo a hablar en nombre de España. Comparto mi experiencia desde Ciutat Meridiana (Nou Barris) de Barcelona, donde vivimos M. Eugenia Hueto, Mª Teresa Sivill y yo, Rosa Maria, en relación virtual con muchas personas/familias de este Barrio y de Santa Coloma, con nuestras familias y Comunidades h.a. de varios países, porque nuestro corazón y el Covid 19 han roto todos los límites para lanzarnos a vivir en clave universal.


Apreciamos mucho el aporte idóneo y profundo de muchas personas y entidades amigas, que nos ofrecen material para la oración, formación/información y análisis de la realidad, en este tiempo Pascual, de pandemia y crisis económica graves, que van forjando en nosotras opiniones y criterios más objetivos que a través de los Medios oficiales.
Más que nunca experimentamos que la condición humana es precaria e incierta. Que no sabemos casi nada del Coronavirus. Aprendemos que la incerteza y la fragilidad no son solo conceptos teóricos, sino que definen nuestra vida y nuestro mundo. Por esto queremos aprender la “resiliencia”, capacidad humana de asumir con flexibilidad situaciones límite y sobreponerse a ellas. Actitud clave para el futuro personal, de las ciudades, pueblos y mundo. (Naciones Unidas, Habitat. Programa de Ciudades resilientes)


Nos hemos trazado un Plan de vida para el tiempo de confinamiento donde la oración personal y comunitaria tiene un lugar importante, unidas al mundo entero donde tantas y tantos sufren y mueren por la pandemia, por la virulencia y rapidez de contagio del virus, por falta de previsión y medios de protección, o por la debilidad del Sistema Sanitario; y en muchos países, por carencia de medios básicos…Compartimos los sentimientos de A. Fage “sufro con el dolor de los demás”, porque nos afecta mucho este tremendo impacto mundial. Junto con otros/as velaremos para que las propuestas de actuación de diversos sectores, partan de la evidencia de que este Mundo es desigual, para que los esfuerzos y medios para enfrentar la enfermedad y la crisis se repartan equitativamente, evitando que recaigan principalmente, en quienes menos tienen y más padecen.


También oramos agradecidas por todas las personas que trabajan en los Hospitales para atender, curar, acompañar hasta la muerte…o celebrar la despedida de los que se restablecen. Esto es maravilloso y nunca podremos manifestarles debidamente nuestro agradecimiento…lo mismo que al personal que hace posible la continuidad de la vida de la población…También es muy hermoso ver a tantos/as voluntarios/as que cubren necesidades básicas, porque otros no alcanzan. ¡Tenemos ejemplos de ello en nuestras familias!

Y a nosotras, confinadas, no nos alcanzan los días para acompañar a tantas personas del barrio u otros que sufren carencias, enfermedades graves, depresiones, soledad, ancianidad…Todo a nivel telemático y constatamos que las relaciones se tornan más vitales, existenciales, afectuosas…y la escucha atenta crea comunión, y suscita oración…Y seguimos atentas a nuestras familias…Divulgamos las Informaciones que la AA.VV. de C. M. ha organizado por Telegram y WhatsApp, a nivel de vivienda, alimentación, colonias de verano, información jurídica, etc…Y en Torre Baró se ha creado un grupo de WhatsApp que tiene mucho éxito. ¡La comunicación fluye!

Nos duele y nos indigna la suerte de tantas personas migrantes o en busca de refugio, hacinadas en los campos o detrás de las concertinas de la “Europa Fortaleza”, sabiendo que en el mundo hay 68.700.000 personas desplazadas…o cuando la TV. visualiza los horrores de la tortura en tantos países, y los barrios más pobres del mundo donde se ceba el coronavirus… ¡Y las guerras continúan… junto con el comercio de armas!


La Covid-19 nos hace más conscientes de los intereses de quienes atacan lo público, porque cuando hay problemas serios de alcance global se hace evidente la necesidad de tener un buen sistema público. Desmantelar los sistemas públicos (de sanidad, vivienda, educación y bienestar, etc.) nos deja literalmente en la intemperie. Y somos muchas/os que cuando la vida se normalice, estamos dispuestos a defender de mil maneras la Sanidad Pública.


Con todas y todos los que por una razón u otra están sufriendo, con tantas personas y entidades solidarias que realizan una labor imprescindible, “celebramos” cada día la Eucaristía a través de la TV. y escuchamos las palabras del Papa Francisco desde el oratorio de Sta. Marta en Roma. Nos recuerda “la predilección de Dios por los pobres”, “la imposibilidad de servir a Dios y al dinero” la conciencia de que “todos/as somos pecadores/as” y nos invita a una “relación familiar” con Dios, como E. Pernet (Directorio) y a “cuidar la Casa Común” (Cf. Laudato Si, Sínodo Panamazónico…)


Tenemos la convicción y el deseo, de que tanto sufrimiento, tanta incertidumbre, remueva las entrañas humanas para decidirnos juntas y juntos « a adoptar otro estilo de vida », con todo lo que comporta: sencillez, sobriedad, gozo, ternura, acompañamiento, solidaridad y cuidado urgente de la Casa Común.


Sí, se trata de “transformar” la Sociedad que nos ha llevado a este extremo, por otra donde toda persona tenga cabida, porque en ella serán realidad la Justicia, la Paz y el respeto de la “Madre Tierra”, y donde siempre “la persona” estará en primer lugar, ¡muy por encima del dinero y del poder!


Rosa Maria Barber, hermanita de la Asunción
Mayo de 2020

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