Menores No Acompañados en la Frontera USA – México

La realidad de los Menores No Acompañados (MNA) y los procedimientos legales que se les han aplicado al llegar a USA, han sufrido un cambio dramático y preocupante respecto al antes o después de la entrada en vigor de la política migratoria conocida como: “Tolerancia Cero”, de la actual administración.
Antes de “Tolerancia Cero”, cuando un menor llegaba a los Estados Unidos solo, sin ningún adulto que lo acompañara, se le detenía en un centro de Detención para Menores, por un periodo no mayor de 20 días. Ese se consideraba el tiempo necesario para buscarle un espacio accesible en alguno de los albergues del sistema y gestionar su caso. Una vez ya en el albergue, se seguían los trámites necesarios para encontrar a algún familiar en el país o familia de acogida que se hiciera cargo del menor. A nivel migratorio había una visa especial para esta categoría: “Visa Juvenil”.
Nosotras, en Chaparral, hemos acompañado varios casos que se beneficiaron de este tipo de visa. Uno de ellos fue una adolescente que nunca supo que no era ciudadana americana, como el resto de sus 4 hermanos menores, hasta que cambio de escuela. Su madre vivía con un hombre maltratador y lo tuvo que denunciar por violencia doméstica. Lo detuvieron y la madre aplicó para un permiso especial de Víctimas de Violencia Doméstica: VAWA. Al aplicar para VAWA, su hija no ciudadana, por ser menor de edad, se incluía en la protección de VAWA. La madre tenía cáncer y murió. Al informar a la abogada de la muerte de la madre, nos dijo que teníamos que iniciar un proceso para la “Visa Juvenil”. Afortunadamente la consiguió.


En otra ocasión, recibimos un e mail de una abogada de migración que nos había ayudado en Chaparral dos veces por semana. Estaba ahora trabajando con MNA. Entre ellos, había una muchacha que calificaba para la Visa Juvenil, pero en 15 días iba a cumplir 18 años. Si no salía de allí antes de cumplirlos, la pasarían a un centro de Detención de Mujeres y perdía la posibilidad de visa. Nos preguntaba si conocíamos a alguna familia que pudiera acogerla y hacerse cargo de ella, hasta que le llegara su Visa Juvenil. Era muy poco tiempo y había que buscar personas con espacio en su casa y voluntad de acogida. Entre los líderes de las Comunidades Cristianas, una señora se ofreció a acogerla e inmediatamente iniciamos el proceso de acogida. Esta joven paso a ser “hija de la familia”. Recibió sus papeles para poder trabajar, independizarse, etc…. Hoy está casada, tiene un negocio propio y es mamá feliz.


Con la llegada de más de 60.00 MNA en el año 2014, los Centros de Detención de Menores quedaron desbordados. Los menores llegaban huyendo de la violencia, persecución y amenazas de las gangas en el Salvador, Guatemala, Honduras. La Administración contrató a varias agencias que se hicieron cargo de encontrar las familias de los Menores o, en su ausencia, familias de acogida para los Menores.
Cerca de Chaparral se estableció un Centro Temporal de Acogida y Atención a Menores, en terreno militar. La ONG que manejaba el campamento de emergencia era BCFC. Esta organización tenía experiencia. El Centro podía acoger hasta 1000 menores. Los menores dormían en casas prefabricadas de unos 30 menores, con dos adultos en tres turnos. Tenían todo tipo de actividades. La favorita eran los deportes y especialmente el fútbol. Duraban en el centro 3 semanas. Contaban con múltiples apoyos profesionales. Se comunicaban con sus familias en sus países de origen y las de USA. La organización se ocupaba de conseguir los vuelos y llevarlos al aeropuerto con toda la documentación. En los aeropuertos había personas bilingües para atender a los UM (Unaccompanied Minors) y conducirlos a las puertas de embarque…etc. Ya en su destino eran acogidos por las personas previamente designadas.


El Obispo emérito de Las Cruces nos preguntó si podíamos ofrecer servicios religiosos para los menores. Sr. Diana se coordinó con líderes de Grupo Juvenil y un catequista para ir una vez a la semana. Era un servicio religioso “interconfesional”, pues muchos de los asistentes pertenecían a diferentes denominaciones religiosas. Las “alabanzas” con guitarra eran una gran ayuda para la participación de los jóvenes. Tanto el Obispo de Las Cruces como el del Paso fueron a Celebrar la Eucaristía. El Centro se cerró en Marzo de 2017.

El panorama de los MNA cambió radicalmente al establecer nuevas normas migratorias para acoger a los MNA. Muchos de los menores venían a quedarse con familiares que a su vez eran indocumentados. La nueva normativa, requiere tomar las huellas dactilares a las familias que se ofrecen para acoger a los menores. Eso significa estar “fichados” en Migración. Esta nueva norma ha reducido inmensamente el ofrecimiento de familiares para acoger a los menores. La “justificación oficial” de esta nueva norma es la “seguridad” de los menores, y evitar que estén en “malas manos” (narcos, criminales, violadores, …etc). Por tanto las agencias que reubican a los menores, tienen que recurrir al sistema de familias de acogida.
El número de MNA que llega al país ha disminuido mucho. Pero con el complejo escrutinio migratorio de las familias que acogen, se ha desvanecido totalmente el periodo de 3 semanas previamente establecido a nivel legal, y se ha disparado en número de MNA albergados en los Centro de Detención, que están sobrepasados de manera alarmante.

La imposición de “Tolerancia Cero” a nivel migratorio, supuso un giro radical en la situación de los MNA. Con “Tolerancia Cero” la entrada “ilegal” pasó a considerarse un crimen, no una ofensa de tipo civil. Por lo tanto, cuando las familias eran aprehendidas por la Patrulla Fronteriza, eran separadas, adultos y menores, en lugares distintos. Los adultos bajo la custodia de DHS (Departamento de Seguridad Nacional). Los menores bajo la custodia del Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS). Las personas adultas se remiten al Departamento de Justicia para ser juzgadas por ese “crimen”, cumplir un tiempo de detención, y, generalmente, después, ser deportadas. Así la separación de menores se hizo “casi” sistemática.
Esto cambió radicalmente el trato y los procedimientos legales aplicados a los Menores detenidos. De hecho, los menores separados forzosamente de sus familias, no eran MNA. Eran menores arrancados brutal y engañosamente de los familiares adultos con quienes llegaban, huyendo todos de situaciones insostenibles de violencia, persecución en sus países de origen, y para solicitar asilo en USA. Sin embargo, se les reasigno el nombre de MNA, sin serlo, y las reglas seguidas previamente por el Acuerdo Flores, dejaron de aplicarse. Este acuerdo protegía y determinaba la duración de la detención de los menores y las condiciones en las que estaban.
Cuando en el verano de 2018 se supo que el Gobierno había separado a 2.500 niños de sus padres, se levantó un CLAMOR nacional. Se exigió la investigación de las condiciones y abusos perpetrados contra los menores detenidos. Un Juez de Distrito de San Diego, Cal. dio la orden de reunificar los menores de 5 con sus familias para el 10 de Julio. Se lograron varias reunificaciones, pero otras no fueron posibles. Las autoridades responsables han reconocido que no tenían un sistema para rastrear el lugar donde los menores se encuentran hoy en día.
Al haber separado a las familias, y procesar independientemente a las personas adultas y a los menores, hay casos en los que los adultos han sido deportados y los menores están en USA.
El 12 de Julio del 2019 Human Rights Watch presentó su testimonio ante la Cámara de Diputados, en el Comité de Supervisión y Reforma de los Centros de Detención: “Testimonio de Alegaciones de Maltrato causadas por la política de la Administración Trump sobre la Separación de Menores”.
Los daños ocasionados a los menores en todos los órdenes han sido testificados por profesionales y documentados por diferentes Organizaciones que velan por el bienestar de los menores.
Human Right Watch lo ha documentado ampliamente: https://www.hrw.org/es/news/2019/07/16/estados-unidos-la-separacion-familiar-causa-danos-ninos-y-sus-familias.

Chabela Galbe, RA

3/31/2020 ACTUALIZACIÓN DE POLÍTICA

El 28 de marzo, Dolly Gee, una juez federal en un Tribunal de Distrito de los Estados Unidos en Los Ángeles, emitió una orden de restricción temporal que ordena que el gobierno « haga esfuerzos continuos » para liberar a miles de niños migrantes de los centros de detención federales. La orden de Gee requiere que la Oficina de Reasentamiento de Refugiados (ORR) y el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), las dos agencias que operan centros de detención para niños inmigrantes, documentan sus esfuerzos para liberar a los niños bajo su custodia antes del 6 de abril. La orden se produjo después de que los demandantes en un caso en curso relacionado con la detención de niños migrantes citaron informes de que cuatro niños detenidos en un refugio con licencia federal en elestado de Nueva York dieron positivo al coronavirus. Actualmente,unos 3.600 niñosen todo el país están detenido en refugios operados por ORR yunos 3.300con sus padres en instalaciones operadas por ICE. Hasta el 15 de marzo, ICE no había instruido distanciamiento social, aumento de objetos de la higiene personal ni tampoco protocolos de pruebas de coronavirus para proteger a los detenidos.

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