Anciana con niños

Ancianos en tiempos del coronavirus

Todos estamos llamados a contrarrestar esta cultura venenosa del descarte. Estamos llamados a construir con tenacidad una sociedad diferente, más acogedora, más humana, más inclusiva, que no tenga necesidad de descartar a quien es débil de cuerpo y mente, sino una sociedad que mida su propio “ritmo” precisamente sobre estas personas. (Papa Francisco-16 diciembre 2019)

La pandemia nos ha recordado la fragilidad de nuestra condición, una fragilidad de la que habíamos decidido querer olvidarnos. Y nos lo han recordado, lo hacen cada día, las cifras de contagiados, de hospitalizados, de fallecidos.

Hay indicadores para medir la humanidad de nuestras sociedades. El más preciso es el que mide el cuidado de los vulnerables.

Los ancianos han sido-son aún- las víctimas más numerosas de la pandemia. Es de justicia que ellos sean los primeros en recibir esas vacunas que parecen adelantar el fin de esta situación que nos encierra y nos aleja.

Falta ahora que esas vacunas lleguen a todos, a todos los países porque en todos hay ancianos que proteger y fraternidad que construir.

Pilar Trillo ha

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