Tiendas 2 smail-usfi-FQ8PwEtQpqY-unsplash

Frecuentar el futuro

Si hablamos de refugiados nos viene estos días a la cabeza el campo de Moria. Incendiado hasta su total desaparición, no ha tardado en ser sustituido por otro que les ofrece abrigo, pero que siguen escamoteándoles el futuro.  Es sólo el más tristemente famoso. La isla de Samos, no lejos de Lesbos, acoge otro similar. Y los hay por todo el mundo. Un artículo en nuestra página web JPIC nos habla este mes del campo de Gaoui (Tchad)

Y en todo el mundo, sin excepción, los campos de refugiados son un paréntesis de los Derechos Humanos. Una solución pensada de acogida se convierte por la cronificación de la estancia en él, en una trampa.

En 2019 Naciones Unidas estima en unos 26 millones el número de refugiados en todo el mundo. Son solo una parte de los casi 80 millones de personas que han huido de situaciones invivibles. Proceden, en su mayoría, de: Siria, Venezuela, Afganistán, Sudán del Sur y Myanmar.

Los desplazamientos forzados (y los refugiados representan sólo una parte) son un fenómeno que se extiende a todos los lugares del planeta y que no se circunscribe al corto plazo. Los refugiados climáticos se añaden a quienes no pueden sino huir para salvar la vida.

La celebración el 27 de septiembre de la Jornada Mundial del Migrante y el Refugiado nos invita a la acción que provoca el cambio.

Frecuentar el futuro, en esa expresión del cardenal claretiano español Aquilino Bocos que tanto gusta al papa Francisco, es sólo posible cuando se cree que la realidad se puede cambiar. Frecuentar el futuro es darse derecho a la esperanza.

Pilar Trillo, hermanita de la Asunción

Partager cet article

Partager sur facebook
Partager sur twitter
Partager sur pinterest
Partager sur print
Partager sur email