Mujeres Tejiendo Hans Braxmeier en Pixabay

Mujeres en tiempos del coronavirus

El COVID-19 parece igualarnos: nos ataca a todos, nos confina a todos. Pero esta crisis, como todas las crisis, rompe más y primero, lo frágil de nuestras sociedades.
El reciente informe de Naciones Unidas “El Impacto del COVID- 19 en las mujeres” (https://www.unwomen.org/-/media/headquarters/attachments/sections/library/publications/2020/policy-brief-the-impact-of-covid-19-on-women-en.pdf?la=en&vs=1406) advierte de que la actual pandemia está afectando con más intensidad a mujeres y niñas, en diversos ámbitos: economía, seguridad y protección social.
Los sectores económicos más afectados: economía informal, turismo, comercio, cuidados, son sectores muy feminizados. Esta crisis hará que, en todo el mundo, las mujeres ganen menos, puedan ahorrar menos y se mantengan en empleos poco seguros y que les sitúan al borde de la pobreza.
Además, el stress provocado por el confinamiento y la incertidumbre por el futuro ha incrementado exponencialmente la violencia a la que se ven sometidas las mujeres obligadas por las circunstancias actuales a convivir 24 horas al día con su maltratador.
Las medidas sociales, económicas, políticas deben tener en cuenta este sesgo de género de la pobreza y la vulnerabilidad.
Es “tiempo de pensar en un salario universal” que dignifique las “nobles e insustituibles tareas que realizan” y haga realidad “esa consigna tan humana y tan cristiana: ningún trabajador sin derechos” (de la carta del papa Francisco a los movimientos y organizaciones populares. 12 de abril 2020 http://www.vatican.va/content/francesco/es/letters/2020/documents/papa-francesco_20200412_lettera-movimentipopolari.html)
Algunos países avanzan por esta senda de instituir un salario universal. El objetivo debe ser acabar con la pobreza. Y para ello, las mujeres juegan un papel fundamental.
Naciones Unidas propone, en el citado informe, poner el dinero de estas políticas “en las manos de las mujeres”. La experiencia en crisis anteriores muestra cómo el impacto de esos recursos puestos en las manos de las mujeres se multiplica y atiende a las necesidades de otros sectores especialmente vulnerables de la población: los niños/as y los ancianos.
Este es el momento, como dice el papa Francisco de “pensar en el “después” porque esta tormenta va a terminar y sus graves consecuencias ya se sienten”.
Pilar Trillo, hermanita de la Asunción.

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