Declaración de los participantes en la Asamblea Anual de VIVAT

VIVAT International, una red de 12 organizaciones religiosas, denuncia enérgicamente la desigual e injusta distribución de las vacunas contra el coronavirus que penaliza a los países pobres. El 9 de diciembre de 2020, en un comunicado de prensa, OXFAM International declaró que 9 de cada 10 personas en países pobres van a quedarse sin la vacuna COVID 19 debido a que las naciones más ricas compran más de tres veces el número de dosis que necesitarían para vacunar a toda su población. Asimismo, el 18 de enero de 2021, Tedros Adhanom Ghebreyesus, Director General de la Organización Mundial de la Salud declaró que la distribución desigual de las vacunas COVID-19 entre los países ricos y pobres no hará más que prolongar la pandemia. Otro problema que complica la posibilidad de disponer de vacunas para todos se debe a los Acuerdos sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio (TRIPS). Según este sistema de patentes, las empresas farmacéuticas que han desarrollado vacunas tienen derechos de propiedad intelectual exclusivos durante 20 años. Si este sistema sigue vigente para la vacunación contra el coronavirus, impedirá que se produzcan cantidades suficientes de vacunas a un precio asequible para los países pobres.

Nosotros, los 28 participantes en la Asamblea Anual de VIVAT International celebrada virtualmente el 20 de enero de 2021 instamos a todos los gobiernos y responsables políticos a:

– Apoyar la Iniciativa Covax, a través de negociaciones multilaterales, para una distribución equitativa y justa de las vacunas contra el coronavirus.

– Imponer una exención a los TRIPS (Acuerdos sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio) para que las vacunas se consideren un bien público, no se aplique el sistema de patentes y las vacunas puedan producirse libremente, permitiendo que la competencia reduzca el precio de las vacunas considerablemente.

– Instar a todas las empresas farmacéuticas que producen vacunas contra el coronavirus a que faciliten las dosis de vacunas a todos los países pobres.

– Y, por último, pedimos a todos los gobiernos de los países desarrollados y en desarrollo que garanticen que las vacunas contra el COVID-19 se conviertan en un bien público mundial.

Con la confianza puesta en todas las partes interesadas en la producción, distribución y administración de vacunas, los miembros de VIVAT International siguen esforzándose por construir un mundo en el que se respeten la vida, la dignidad y los derechos humanos de todos y todas.

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Editorial

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